La guerra tiene una importancia inmensa, porque el resultado determinará la supervivencia de la nación y de su pueblo. Por ello, la evaluación inicial de la guerra es de suma importancia. Hay cinco áreas principales en las que uno debe fijarse, y compararlas con las del enemigo, para comprender la situación. A continuación, evaluar las posibilidades de victoria. Son: la inteligencia política, la meteorología, el terreno, el mando y doctrina legal. La inteligencia política se refiere a la capacidad del gobernante para unir a toda la nación. De este modo, el pueblo está preparado para coexistir y afrontar el peligro junto con el gobernante. La meteorología representa el día o la noche, el nivel de luz, la temperatura y los cambios estacionales. El terreno se refiere a las condiciones de la ruta o del campo de batalla; alto o bajo, distante o cercano, fácilmente accesible o traicionero, anchura y facilidad De la defensa al ataque. Los generales deben ser evaluados por su sabiduría, honradez, benevolencia, valor y disciplina. La estructura organizativa del ejército se refiere a la organización y control del ejército, los sistemas y procedimientos, y el mando y control del despliegue de recursos. Los generales que sean capaces de evaluar bien estos cinco factores podrán ganar, y los que no puedan fracasarán. Así pues, en la planificación, el general debe ser capaz de examinar, evaluar y comparar las siguientes dimensiones con las de sus enemigos para determinar las posibilidades de victoria. ¿Qué gobernante tiene mayor inteligencia política? ¿Qué general es más capaz? ¿Qué bando tiene ventajas creadas por el clima y el terreno? ¿Qué bando es capaz de ejecutar las órdenes con eficacia y eficiencia? ¿Qué ejército está mejor equipado y es más fuerte y numeroso? ¿Qué bando tiene mejor entrenamiento? ¿Qué bando es más inteligente en la administración de recompensas y castigos? Basándome en la comparación, podría ver qué bando saldría vencedor y cuál perdedor. Un general que adopte mis estrategias sería capaz de ganar la batalla; debe ser retenido. Los generales que no adopten mis estrategias no serían capaces de ganar la batalla, deben ser destituidos. Además de adoptar los planes y estrategias propuestos, el general debe crear o aprovechar las situaciones para impulsar las victorias. Toda guerra se basa en el engaño. Cuando eres capaz, finge que eres incapaz. Cuando estés cerca, finge que estás lejos. Cuando estés lejos, finge que estás cerca. Si el enemigo es codicioso, utiliza cebos para atraerlo. Si el enemigo está desorganizado, atácale. Si el enemigo es fuerte y aún no tiene debilidades, prepárate bien para aprovechar la oportunidad de atacar. Si el enemigo es superior en número y tiene la moral alta, evita enfrentarte a él. Si el enemigo se enfada fácilmente, despierta su ira. Si el enemigo te desprecia, aumenta aún más su arrogancia. Si el enemigo está descansando, hostigarlo para que las tropas no estén bien descansadas. Si la organización del enemigo es fuerte, infunde la discordia entre ellos. Ataca lugares donde las tropas enemigas no estén bien preparadas o donde menos esperen un ataque. Así es como debe librarse una guerra, para ganarla. Estas estrategias no deben revelarse antes de su ejecución. En conclusión, ganarán quienes hayan considerado minuciosamente los detalles durante la planificación y la evaluación, mientras que perderán quienes hayan considerado menos detalles. Cuantos más detalles se tengan en cuenta, más posibilidades habrá de ganar, y viceversa. Observando el proceso de planificación y evaluación, puedo ver si se espera la victoria o la derrota.
— SELECCIONES Y CURIOSIDADES
Archivo histórico y cultural
No hay comentarios:
Publicar un comentario