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sábado, 23 de mayo de 2026

EL ARTE DE LA GUERRA: CAPÍTULO 8. VARIACIÓN Y ADAPTACIÓN

 En una campaña militar, el general recibe primero las órdenes de su gobernante. Después reúne a las tropas y moviliza a los ciudadanos. Cuando se encuentre en terreno traicionero, nunca debe acampar. Cuando se encuentre en terreno de comunicación, debe intentar aliarse con los estados vecinos. En terreno aislado, no debes permanecer allí. En terreno constrictivo, debes planificar y elaborar estrategias. En terreno mortal, debes luchar sin tregua. Hay rutas y caminos que no deben tomarse. Hay ejércitos y tropas que no deben ser atacados. Hay ciudades que no deben ser atacadas. Hay terrenos que no se deben disputar. Hay órdenes militares que no deben obedecerse. Así pues, el general que sabe variar y adaptarse a las situaciones cambiantes para obtener ventajas es hábil en la aplicación del arte de la guerra. El general que conoce el terreno, pero no sabe variar y adaptarse a las situaciones cambiantes no podrá aprovechar lo que ese terreno le ofrece. En el mando militar, si el general no domina el arte de las variaciones y la adaptabilidad, no podrá desplegar sus tropas con la máxima ventaja, a pesar de comprender las cinco consideraciones estratégicas. Así, el estratega sabio siempre sopesará y considerará los factores favorables y desfavorables en sus deliberaciones. Si se tienen en cuenta los factores favorables, se puede cumplir la misión con confianza. Si se tienen en cuenta los factores desfavorables, se pueden evitar desastres y crisis. Controlar a los señores de la guerra vecinos mediante el uso de la intimidación y las amenazas. Acosar y desgastar a los caudillos vecinos mediante la creación incesante de problemas y actividades. Acelerar y dirigir los movimientos de los caudillos vecinos ofreciéndoles beneficios y cebos. Así, en la conducción de la guerra, uno no debe confiar en que el enemigo no venga, sino en la disposición de uno mismo para enfrentarse a él. No hay que confiar en que el enemigo no ataque, sino en la capacidad de uno mismo para construir una defensa invencible. Así, hay cinco peligros que acechan a cualquier general. Si es imprudente, puede ser asesinado. Si es cobarde y está desesperado por vivir, puede ser capturado. Si se enfada fácilmente, puede ser provocado. Si es sensible al honor, puede ser insultado. Si es demasiado compasivo con la gente, puede ser molestado y acosado. Estas cinco características son las mayores trampas y errores potenciales de un general, y la causa de desastres en cualquier operación militar. La destrucción de un ejército y la muerte de generales se deben a estos cinco peligros, por lo que deben examinarse a fondo.

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