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sábado, 23 de mayo de 2026

Un recipiente para extraer aire con un sifón

 Para no tener que succionar el agua a través de la boca, lo que solo es posible en sifones pequeños, se puede emplear el siguiente artilugio. Se toman dos tubos, uno de los cuales entra en el otro, y se fija el más pequeño al tramo externo del sifón, de modo que la descarga pase a través de él. Se tiene T N el tubo más pequeño, y Q U el más grande, el cual se ajusta firmemente a un recipiente, W Y, que contiene un poco más de agua de la que tendrá el sifón, y tiene una salida, Z, en el fondo. Para succionar el agua del recipiente A B, se cierra con el dedo la salida de W Y, se fija luego el tubo grande Q U al más pequeño, y se deja libre la salida Z. Cuando el recipiente W Y vacía el aire del sifón se produce un vacío en él, y el líquido almacenado en A B llena el sifón: se retira luego el recipiente W Y, y se deja pasar el agua por el sifón. Para que el sifón funcione adecuadamente debe estar perpendicular; y esto se puede garantizar fijando dos barras al borde del recipiente A B, y colocando el tramo interior del sifón entre ellas de modo que entre en contacto con ambas barras: luego se asegura trasversalmente una barra a cada lado del tramo del sifón, de modo que hagan contacto con las anteriores. Por esta razón, si las barras más pequeñas tocan a las barras más grandes, el sifón nunca se inclinará hacia los lados ni hacia adelante, sino que quedará suspendido perpendicularmente.


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