Se tiene un tubo o sifón, A B C, del cual se encuentra sumergido el tramo A B en un recipiente D E que contiene agua. Si la superficie del agua se encuentra en F G, el tramo A B del sifón, se llena con agua hasta alcanzar la altura de dicha superficie, es decir, hasta H, el tramo restante H B C permanece lleno de aire. Si luego se extrae el aire por succión a través de la abertura C, el líquido pasa al vacío continuo imposible, antes explicado. Y, si la abertura C se nivela con la superficie del agua, aunque el sifón esté lleno no descarga el agua, sino que permanece lleno: de modo que, aunque el hecho de que suba el agua es contrario a la naturaleza, ha subido tanto que llena el tubo A B C; y el agua permanece en equilibrio, como las escalas de una balanza, se eleva en el tramo H B, y se detiene en el tramo B C. Pero si la boca exterior del sifón está por debajo de la superficie F G, en K, el agua fluye; porque al ser más pesado el líquido en K B, se sobrepone y extrae el líquido que hay en B H. Sin embargo, continúa la descarga solo hasta que la superficie del agua esté al mismo nivel que la boca K, cesando el flujo por la misma razón anterior. Pero si la boca exterior del tubo está por debajo de K, continúa la descarga en L, hasta que la superficie del agua alcanza la boca A. Si se quiere extraer toda el agua del recipiente, se debe presionar el sifón hasta que la boca A alcanza el fondo del vaso, dejando solo un canal para el agua.
Ahora bien, algunos inventores explican la acción del sifón, diciendo que el tramo más largo, que sostiene más, atrae al más corto. Pero tal explicación es incorrecta, y los que creen eso cometen un grave error si intentan subir el agua desde un nivel más bajo, lo que se prueba como se indica a continuación. Se tiene un sifón con el tramo interior más largo y angosto, y el exterior mucho más corto y más ancho de tal modo que contiene más agua que el tramo más largo. Después de llenar primero el sifón con agua, se sumerge el tramo más largo dentro del agua del recipiente o en un pozo. Si se deja fluir el agua ahora, el tramo exterior, que tiene más capacidad que el interior, extrae el agua del tramo más largo, el cual sube el agua del pozo al mismo tiempo; y empieza la descarga cuando se vacía toda el agua o sigue corriendo continuamente, puesto que el tramo sin líquido es mayor que el que tiene líquido. Pero esto no es todo lo que se tiene para analizar este caso; y por lo tanto la causa supuesta no es verdadera. Seguidamente se examina la causa natural. La superficie de todo cuerpo líquido, cuando está en reposo, es esférica y concéntrica con la superficie de la tierra; y, si el líquido no está en reposo, se mueve hasta alcanzar tal superficie. Si se toman dos recipientes y se vierte agua en cada uno de ellos, y, después de llenar el sifón y cerrar sus extremidades con los dedos, se inserta un tramo en un recipiente por debajo del nivel del agua, y el otro tramo dentro del otro recipiente, el agua no tendrá interrupciones, entre los líquidos de los recipientes que se comunican a través del sifón. Entonces, si las superficies de los líquidos de los recipientes tienen el mismo nivel, permanecen en reposo al introducir el sifón de manera forzada. Pero si no lo tienen, tan pronto como se comuniquen, necesariamente debe fluir el agua de forma continua hacia el recipiente más bajo a través del canal de comunicación, hasta que toda el agua de ambos recipientes alcance la misma altura, o se vacíe uno de los recipientes. Si se supone que los líquidos permanecen a la misma altura; siguen su curso hasta alcanzar el reposo, de modo que el líquido del sifón también está en reposo. Por lo tanto, si se asume que el sifón es atravesado por un plano en la superficie de los líquidos de los recipientes, el líquido del sifón permanece en reposo, y, si sube sin estar inclinada a uno de los lados, queda nuevamente en reposo, y ocurre lo mismo, si el sifón tiene el mismo ancho en toda su longitud o si un tramo es muchos más grande que otro. Esta no es la razón por la que el líquido permanece en reposo, sino por el hecho de que las aberturas del sifón están al mismo nivel. Ahora surge la pregunta, ¿por qué cuando se eleva el sifón no cae el agua por su propio peso, teniendo detrás el aire que es más liviano que ella? La respuesta es que no existe el vacío continuo; porque si el agua desciende, se debe llenar primero la parte superior del sifón, en la cual posiblemente el aire no puede forzar este canal. Pero si se perfora un agujero en la parte superior del sifón, el agua es expulsada inmediatamente al aire debiendo encontrar un canal. Antes de perforar el agujero, el líquido del sifón, reposa sobre el aire que tenga debajo, tendiendo a repelerlo, pero el que tenga aire no significa que no permita el escape de agua: sin embargo, cuando el aire tiene un canal a través del orificio, se escapa al ser incapaz de sostener la presión del agua. Por esta misma razón, por medio de un sifón, se puede absorber vino hacia arriba, aunque esto es contrario a la naturaleza del líquido, porque cuando llega al cuerpo el aire que estaba en el sifón, el cuerpo queda más lleno, y se ejerce una presión continua en el aire hacia el cuerpo, y éste a su vez presiona la atmósfera hasta que se produce un vacío en la superficie del vino, y luego la presión hace que el vino pase del espacio vacío al sifón; porque no hay ningún otro lugar por donde pueda escapar el vino de la presión.
Esta es la razón por la que se da un movimiento ascendente contra natura. Se puede mostrar de otra forma por qué el agua del sifón entra en reposo cuando su superficie es esférica y concéntrica con la superficie de la tierra. Si es posible que no esté inmóvil; por supuesto que llegará a estarlo después de moverla; llegando a quedar en reposo. Ahora su superficie es esférica y concéntrica con la de la tierra, y vuelve a su forma anterior, cuando el mismo líquido tome dos posiciones, debe haber una línea de intersección común a ambos. Un plano que pasa por el centro de la tierra corta ambas superficies; las intersecciones son circunferencias de círculos concéntricos con la tierra. Sean estas circunferencias A B C y F B D, al unir B y G; B G es igual a cada una de las líneas G F, G A, lo cual es un absurdo. Por lo tanto el líquido está en equilibrio.
— SELECCIONES Y CURIOSIDADES
Archivo histórico y cultural


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